
Belisario Porras
( 1856 - 1942 )

En 1912 Panamá era un país sin carreteras,
sin escuelas, sin hospitales, sin puentes, sin salud, sin asilos,
sin telégrafos, sin registro de las personas ni de la propiedad,
sin archivos, sin bancos, sin correo, sin códigos ni auténticas
leyes, sin una justicia bien organizada ni adecuados servicios administrativos.
La construcción del Canal estaba llegando a su término
y la población era solo de 400 mil personas, 80% de ellas analfabetas,
relata César Quintero en la revista Lotería de marzo
de 1979.
Fue entonces cuando llegó al poder Belisario
Porras, el quinto presidente de Panamá y el primer interiorano
que ocupa este cargo.
Nació en Las Tablas cuando existía
una sola plaza y unas pocas calles. Las casas, en su mayoría,
eran de quincha con pilares y patios.
Lo criaron sus tíos y abuela porque su padre,
el abogado Demetrio Porras, regresó a Bogotá cuando
él tenía dos años de edad, y su madre, Juana
Gumersinda Barahona, murió cuando Belisario tenía cuatro
años.
Según el historiador Rommel Escarreola, su
nacimiento fue el 27 de noviembre de 1856; sin embargo, lo cambió
al 28 de noviembre para que coincidiera con la independencia de Panamá
de España.
A pesar de no tener a sus padres durante su niñez,
sus tíos y abuela le inculcaron valores que mantuvo el resto
de su vida, como la fe en Dios, la generosidad, especialmente hacia
los más humildes, y el repudio a la crueldad. Así lo
describe su biógrafo Manuel Octavio Sisnett.
Para Escarreola, lo fundamental de haber nacido en
Las Tablas es que “Porras vivió, creció y se forjó
con una serie de patrones tradicionales del campo, no iguales a los
de la ciudad”.
Su tío Asunción y su padrino José
Encarnación Brandao lo estimularon para que se superara, diciéndole
que tenía talento y que su futuro era brillante.
Empezó a leer a los nueve años de edad,
debido a conflictos con sus primeros maestros, no obstante siempre
fue un creyente de que en la educación radicaba el progreso
de Panamá: “ . . . los romanos sojuzgaban con la espada;
los españoles donde querían caminar plantaban una iglesia,
los americanos basan sus triunfos en sus enormes fábricas;
y nosotros señores, allí donde queremos proclamar nuestra
victoria, alzamos una escuela”.
Al terminar sus estudios universitarios y de postgrado
(Bogotá y Bélgica), Porras regresó a Panamá
a los 27 años convertido en abogado y empezó su vida
política desempeñando cargos públicos menores,
vinculándose al periodismo y a las huestes del Partido Liberal.
Perseguido por sus enemigos políticos, se autoexilió.
Vida familiar
En 1885, a los 29 años, se casó con
la tabogana Eva Paniza Arosemena con la que tuvo cinco hijos: Belisario
Roberto, Demetrio Antonio, Camilo Antonio, María Teresa, Leticia
Antonia. Demetrio Antonio murió cuando el arma que limpiaba
se disparó accidentalmente.
En 1894, 12 años después, se separó
de su primera esposa.
Uno de los nietos de Porras, Camilo Porras, opina
que es posible que el divorcio se debió a que “el doctor
andaba en sus luchas, iba y venía, y me imagino que la doñita
se aguantó hasta donde pudo”.
Tuvo cuatro hijos fuera del matrimonio: Demetrio
Augusto, Silvia, Julieta Lastenia y Emilia.
En 1906 se volvió a casar con la costarricense
Alicia Castro, con la que tuvo cuatro hijos: Rodrigo, Hernán,
Alicia y Alvaro.
¿Qué significaba ser liberal?
Ser liberal significaba creer en la separación
de la iglesia de la escuela en el plano educativo, la influencia del
Estado en los asuntos políticos del país y no la influencia
de la Iglesia, la separación de los tres poderes, el dominio
de la burguesía comercial sobre las actividades económicas,
principalmente de la zona de tránsito. Ser liberal significaba
combatir a los terratenientes.
Por otro lado, el Partido Conservador defendía
el pensamiento religioso, el desarrollo de la economía, que
estaba circunscrita a la tenencia de la tierra, como una especie de
feudalismo. Los liberales propugnaban por la industrialización
del país, defendían la libertad de prensa, y en el siglo
XX plantearon la creación de las escuelas mixtas.
Porras y la Guerra de los Mil Días
En 1900, Porras regresó a Panamá como
líder de la insurrección liberal que desembarcó
en Punta Burica, Chiriquí, y que se tomó poco a poco
los poblados del interior del país. Cuando ya les faltaba poco
para apoderarse de la ciudad de Panamá, el 26 de julio de 1900,
los liberales sufrieron una aplastante derrota en la Batalla del Puente
de Calidonia.
El politólogo Carlos Guevara Mann explicó
que durante este tiempo Porras adquirió mucho renombre y celebridad
en el interior de la República. A medida que avanzaban hacia
la capital, los pueblos interioranos se adherían a la lucha
separatista. Esto se debió a que por haber nacido en el interior,
Porras conocía la naturaleza del hombre del campo, y estos
a su vez se identificaban con él.
Después del fracaso del Puente de Calidonia,
sus compañeros de armas fueron encarcelados o se exiliaron.
El doctor se exilió en Centroamérica.
El 30 de agosto de 1901 Porras regresó nuevamente
a la guerra, pero había muchas divergencias entre él
y el general liberal Benjamín Herrera. Esto ocasionó
persecuciones entre los mismos liberales, por lo que se vuelve a exiliar
en Centroamérica.
Le quitaron su nacionalidad
Cuatro meses antes de la independencia, en El Salvador,
Porras publica en la edición del 18 de julio de 1903 de El
Constitucional el artículo “Reflexiones Canaleras o la
Venta del Istmo” en el que expone su oposición a la separación
de Panamá de Colombia porque consideraba que si ocurría
el país caería en “las garras del imperio de los
Estados Unidos de América”.
En 1905, la Corte Suprema le despojó de la
nacionalidad panameña por no haber reconocido el acto separatista.
Algunos de sus enemigos lo acusaron de traidor.
Guevara Mann opina que la separación de Colombia
fue “una experiencia traumática para los istmeños,
porque a la vez que sentían cierta lealtad y amor hacia la
patria más grande, Colombia, también tenían cierto
patriotismo hacia su tierra natal. Entonces, muchas personas como
Belisario Porras tenían sentimientos encontrados”.
La Asamblea Nacional le restableció la nacionalidad
panameña en 1907.
Sus presidencias y sus obras
Después de la separación de Colombia,
Porras retorna a Panamá en 1904 y asume cargos públicos
menores y se desempeña como miembro del cuerpo diplomático.
En 1910 sobresalió, junto con Carlos A. Mendoza
y Rodolfo Chiari, como uno de los dirigentes del Partido Liberal.
Esta militancia le allanó el camino para ser tres veces presidente
de la República, de 1912 a 1924.
Sus períodos presidenciales estuvieron caracterizados
por sus grandes obras públicas, y la fundación de instituciones
importantes.
Algunas de ellas: las carreteras nacionales, el Barrio
de la Exposición (donde se llevó a cabo una exposición
universal en 1915), el Asilo de la Infancia, la Plaza de Francia,
los Códigos Nacionales, el ferrocarril de Chiriquí,
la Cárcel Modelo, el Banco Nacional, la nacionalización
de la Lotería Nacional de Beneficencia, la reconstrucción
del edificio de Correos, la colonización de San Blas, El Javillo,
la reconstrucción de las líneas de telégrafos,
los Archivos Nacionales, el Registro Civil y Público, y su
obra más criticada, el Hospital Santo Tomás, considerado
por muchos como “un elefante blanco”.
Porras intentó negociar un nuevo tratado sobre
el Canal y en su último mandato tuvo que enfrentar el problema
limítrofe con Costa Rica (Guerra de Coto).
Anécdotas de su nieto Camilo
Para su nieto, Camilo Porras, la palabra que describe
a su abuelo Belisario Porras como “grandioso, en todo el sentido
de la palabra”.
“Su fortaleza consistía en que era un
hombre, que tenía mucho carácter para lo que fuese.
El sabía decir sí cuando había que decir sí
y decir no cuando no”, expresó.
Cuando estaba en el crepúsculo de su vida
le gustaba pasear en carro. En las tardes, sentado en su casa, golpeaba
el piso con el bastón y decía “ ¿A qué
hora me vienen a sacar a pasear?”
Cuando lo íbamos a visitar y uno se acercaba,
siempre le daba a uno su beso y le agarraba la cabeza a uno y le decía
a uno “tu hueles a mío” y a otro, tocándole
la parte de atrás de la cabeza, le decía “tú
tienes unos chicharrones igualitos a los míos” y cosas
de esas. Era muy gracioso. Como no veía bien había que
decirle: “Abuelito, ¿cómo tas? Es Camilo, ¿cómo
tas?”.
El doctor Porras se disparaba un discurso a la menor
provocación, dice su nieto. “Lo vi varias veces en Las
Tablas, incluso lloraba, cuando echaba sus discursos arriba de las
capotas de las chivas”.
Camilo Porras cuenta que estuvo al lado de su abuelo
cuando este murió de pulmonía el 28 de agosto de 1942
a los 86 años de edad. “En el Hospital Panamá.
. . lo teníamos sentado con almohadas y estaba conversando
conmigo y le trajeron sopa y se la estaba dando”. Repentinamente
bajó la cabeza y murió. En cuanto al sepelio, su nieto
cuenta que “ni el de Torrijos tenía más gente”.
No infundía miedo con la mirada. Cuando pasábamos
los veranos en Tablas Abajo, relata su nieto, no nos dejaba montar
caballo hasta después de las 3:00 p.m., cuando el sol bajaba.
Nunca nos pegó, pero con la sola orden, nadie se atrevía
a moverse. “Abuelito, ¿ya nos podemos mover?”,
finalmente le preguntaban.
Así fue la vida del hombre que puso las piedras
angulares de la nueva república.

Fuente: Rocío Grimaldo. Corporación
La Prensa - 28/nov/2001

Belisario Porras
Nació en Los Santos el 28 de noviembre de
1856 y murió el 28 de agosto de 1942 en la ciudad de Panamá.
En 1881 obtuvo el título de Doctor en Derecho y Ciencias Políticas
en Colombia. De regreso a Panamá trabajó durante un
año como abogado de la Compañía Universal del
Canal Interoceánico. Ocupó varios cargos judiciales
durante la vigencia del Estado Soberano y desde muy joven se vinculó
al Partido Liberal.
En 1895, junto con Francisco Filós editó
el folleto : "Causas célebres, jueces falsificadores ante
los tribunales y la opinión pública ". Por entonces
también publicó numerosos artículos en los periódicos
locales. Vivió largas temporadas en Centroamérica donde
ejerció la docencia, principalmente en Honduras y Guatemala.
Entre 1899 y 1902, participó activamente en la Guerra de los
Mil Días.
Al producirse la separación de Panamá
de Colombia en 1903, Porras se opuso al movimiento , pero en junio
de 1904 regresó al país y de inmediato se incorporó
a la vida pública. Al año siguiente, fue elegido concejal
en el Municipio y llegó a ocupar la presidencia del mismo.
Sin embargo, ese mismo año la Corte Suprema de Justicia le
quitó la nacionalidad panameña por haberse opuesto a
la separación. En 1906 se le restituyeron sus derechos ciudadanos
y al año siguiente fue designado delegado de la República
al Tribunal Internacional de La Haya. Tres años después
se le designó Ministro de Panamá en Costa Rica para
buscarle solución al problema limítrofe, y poco después
suscribió con el Secretario de Estado Philander Knox, una convención
aceptando el arbitraje norteamericano en el diferendo.
En 1910, durante el gobierno de Pablo Arosemena fue
nombrado Ministro de Panamá en Washington. En las elecciones
de 1912 resultó electo Presidente de la República. Durante
los siguientes doce años dominó el panorama político
nacional y emprendió una obra reformista y modernizadora sin
precedentes. Construyó caminos, carreteras, puentes, faros,
hospitales, escuelas, amplió y modernizó el sistema
de correos, telégrafos y teléfonos, fundó el
Registro Público y el Registro Civil, el Archivo Nacional,
inició la obra de codificación nacional y organizó
la Exposición Nacional de 1916 para conmemorar el descubrimiento
del Mar del Sur y honrar la memoria de Balboa.
Sus tres períodos presidenciales abarcaron
de 1912 a 1916, de 1918 a 1920 y de 1920 a 1924. A los pocos meses
de inaugurar su último mandato, Costa Rica invadió Panamá,
en febrero de 1921, lo que dio origen a la Guerra de Coto, en la que
nuestro país desempeñó un brillante papel que
se vio opacado por la ingerencia norteamericana. En efecto, los Estados
Unidos obligaron a nuestro país a acatar el Fallo White y a
entregarle tierras a Costa Rica que habían estado en poder
de Panamá desde tiempo inmemorial.
En 1936 fue nuevamente candidato a la presidencia.
Entre sus obras sobresalen: Memorias de las campañas del Itsmo
1900, El Tratado Herrán-Hay o la venta del Itsmo, y De los
Derechos del ciudadano y de sus grandes virtudes en nuestra democracia.

Fuente: Dra. Patricia Pizzurno y Dr. Celestino Andrés Araúz