
Semblanza del Primer
Presidente de Panamá
1833 -1909

Manuel Amador Guerrero, pese a haber nacido en
Colombia,
luchó como patriota para lograr la independencia del istmo
‘‘Si fuera dado hacer una clasificación
de los próceres de la emancipación panameña –de
aquellos ciudadanos que expusieron sus vidas y haciendas en la aventura
de darnos libertad política–, en gracia de los méritos
patrióticos de cada uno, y de la participación más
o menos directa y efectiva que tuvieron en la formación de
nuestra nacionalidad, los historiadores de la República de
Panamá habremos de colocar en el primero y más destacado
lugar a nuestra galería de ilustres varones istmeños,
al Dr. Manuel Amador Guerrerro’’, así se manifestó
el historiador Ernesto J. Castillero Reyes, al exponer la semblanza
de este prócer el 30 de junio de 1933, en el centenario de
su nacimiento.
Manuel Amador Guerrero, jefe del movimiento emancipador
de 1903 y primer presidente de la República de Panamá,
nació en Turbaco, departamento de Bolívar, Colombia,
el 30 de junio de 1833. Hijo de Don José María Amador
y doña Mercedes Guerrero, se graduó de medicina y cirujano
en la Universidad de Magdalena e Istmo – hoy Universidad de
Cartagena– en 1855.
Relata Ismael Ortega B. que Amador Guerrero, mozo
de temple, quien ejercía la profesión de médico
en Cartagena, no podía quedarse en una urbe demasiado tranquila
entonces para su alma aventurera y audaz, así que atraído
por la perspectiva tan halagadora que brindaba la construcción
del ferrocarril entre las ciudades de Panamá y Colón,
cuya importancia crecía notablemente con el descubrimiento
de los yacimientos de oro de California, alzó el vuelo, y en
busca de mejores horizontes, vino a plantar su tolda en el istmo de
Panamá en 1855.
Llegado a Colón comenzó a ejercer su
profesión en la Panama Railroad Company. De allí pasó
más tarde a Panamá, donde se radicó definitivamente.
Panamá vino a ser desde entonces la patria del joven facultativo
granadino.
Se casa con doña María Ossa Escobar.
Tuvo tres hijos, Raúl, Manuel Encarnación y Elmira.
El médico y el político
Señala el historiador Ricardo J. Alfaro que
la participación de Amador Guerrero en la política activa
como miembro del Partido Conservador lo llevó a ocupar dignidades
de importancia. Como representante por la provincia de Veraguas ocupó
una curul por algún tiempo en el Congreso de la Nueva Granada.
En el año 1866 fue elegido primer designado para ejercer el
poder ejecutivo del Estado soberano. Al año siguiente fue electo
presidente del Estado, pero una revuelta armada le impidió
ejercer el cargo. Vencido y prisionero en el campo de batalla, hubo
de sufrir luego destierro que se prolongó por un año.
Aunque no dejó de tomar participación
activa en la política, no figuró en puesto alguno hasta
el año de 1886, en que por la renuncia del jefe civil y militar
del Estado, general Santodomingo Vila, Amador Guerrero se encargó
temporalmente del mando supremo.
Durante los últimos 30 años del siglo
XIX, le correspondió a Manuel Amador Guerrero reorganizar el
Hospital Santo Tomás, vieja institución de caridad que
databa de la época de la colonia, que por la pobreza crónica
del país no podía realizar con la debida amplitud la
misión humanitaria a que estaba llamada. Como médico
siempre, en ocasiones como superintendente, y sin recibir remuneración
alguna la mayor parte del tiempo, Amador Guerrero fue alma y brazo
de la institución, y a ella le consagró sus esfuerzos
y sus entusiasmos filantrópicos con abnegación y espíritu
público ejemplares.
El negociador
Ricardo J. Alfaro, en su discurso del centenario
de Amador Guerrero, escribió que en 1890 se debatía
una cuestión de importancia vital para el istmo de Panamá.
Era patente que la Compañía Francesa del Canal, que
había comenzado la construcción de la vía interoceánica,
estaba imposibilitada para concluirla dentro del término estipulado
en el contrato. La compañía fue declarada en quiebra
por los tribunales franceses en 1889.
Los trabajos fueron suspendidos casi totalmente,
y en el istmo comenzó a sentirse de nuevo terrible postracción
económica. Había esperanza de que mediante una prórroga
de la concesión la empresa pudiera reorganizarse y asegurar
así la terminación de obra tan vital para la vida económica
del país. Panamá, afectada directamente con la crisis,
dispuso entonces enviar a Bogotá una comisión integrada
por cuatro de sus más representativos ciudadanos con el objetivo
de gestionar la prórroga ante el Gobierno central. Para esa
comisión fue designado el doctor Amador Guerrero, en unión
del célebre ingeniero panameño Pedro J. Sosa, autor
junto a Wyse y Reclus del trazado de la ruta escogida para el Canal;
el obispo de la diócesis, Dr. José Alejandro Peralta;
y don Ricardo Arango, más tarde gobernador del departamento.
‘‘El éxito coronó las labores
de la comisión’’, escribió Alfaro. El Gobierno
colombiano convino en conceder una prórroga de 10 años
que comenzarían a contarse en 1894, mediante la cual logró
organizarse una nueva compañía y la empresa se salvó
de una pérdida total. Pese a ello, la obra estaba herida de
muerte.
Tras el colapso del Canal Francés, surgen
las negociaciones entre Colombia y Estados Unidos para reanudar la
excavaciones del canal interoceánico. Nuevas esperanzas nacieron
para el pueblo panameño al firmarse el contrato Herrán–Hay,
que encomendaba la terminación de la obra por parte de E.U.
El congreso colombiano rechazó el convenio y Panamá
se vio una vez más frente a su posible ruina.
La miseria reinaba en el istmo. Estalla la revolución 1899
(la Guerra de los Mil Días) y no terminó hasta noviembre
de 1902.
El conspirador
Don José Agustín Arango, ciudadano
prominente en el istmo, concibió entonces la idea de incorporar
el istmo al rol de las naciones como república independiente.
Este confió a Amador su secreto y ambos se dedicaron a trabajar
conjuntamente por varios meses para separar el istmo de Colombia.
Hasta que por fin surgió la República de Panamá
el 3 de noviembre de 1903.
En 1904, la Convención Constituyente de la
República de Panamá lo eligió primer presidente
Constitucional, a pesar de haber nacido en Colombia y de que la Constitución
de la nueva república estipulaba que para ser presidente se
requería ser panameño de nacimiento. Para obviar esa
dificultad se insertó una cláusula especial en la Constitución
permitiendo que fuera él su primer presidente en virtud y reconocimiento
de sus grandes méritos, sus trabajos y sus sacrificios en favor
de la causa de la independencia.
Murió a las 4:00 de la tarde del domingo 2
de mayo de 1909 en su residencia, No. 48 de calle Sexta, San Felipe.

Fuente: Corporación La Prensa - 3/nov/2000

Manuel Amador Guerrero, primer presidente de la República
Nació en Turbuco, departamento de Bolívar,
Colombia, el 30 de junio de 1833. Era hijo de José María
Amador y doña Mercedes Guerrero. Cursó estudios en la
Universidad Magdalena e Istmo, hoy Universidad de Cartagena. En 1855
se graduó de médico cirujano.
Siendo un joven médico ejerció su profesión
en Cartagena, Colombia, sin embargo, es atraído al Istmo de
Panamá por la perspectiva que brindaba la construcción
del Ferrocarril Transístmico. Al llegar a la ciudad de Colón
es nombrado por la Panamá Railroad Company y de allí
se traslada a Panamá donde se radica definitivamente.
Se casó con doña María Ossa Escobar.
Llega a ser un próspero comerciante y funda
la compañía Manuel Guerrero Hermanos. Y como político
consagrado fue prominente miembro del Partido Conservador. Como representante
de Veraguas ocupa una curul en el Congreso de Nueva Granada.
Junto a José Agustín Arango se convierte
en uno de los más importantes conspiradores de la gesta separatista
de 1903.
Es elegido por la Convención Constituyente
de la República como primer presidente del istmo de Panamá
en 1904, a pesar de no ser ciudadano panameño, y de que la
Constitución de la nueva República exigía entre
sus requisitos que para llegar a ser presidente debía ser de
nacionalidad panameña.
Para justificar su elección como presidente
se insertó una cláusula especial en la Constitución
que le permitía ser su primer mandatario en base al reconocimiento
de sus grandes méritos a favor de la causa separatista.
Don Manuel Amador Guerrero murió el 2 de mayo
de 1909 en su residencia en San Felipe.

Fuente: Jorge L. Mitchell. Corporación La Prensa - 6/nov/2001